La definición «Enfermedades transmitidas por garrapatas» o «Tick-Borne Diseases» (TBD) es un término parasitológico, no clínico, que incluye todas las patologías infecciosas o parasitarias que son transmitidas por las garrapatas después de algunas horas del inicio de la ingesta de sangre (fase de succión rápida, con regurgitación en el sitio de fijación del rostro de la componente líquida de la sangre).

En algunos casos, la garrapata actúa solo como vector y el agente etiológico no realiza ningún ciclo en el ácaro; en otros, el ácaro es un hospedador en el cual el agente debe realizar una parte de su ciclo vital biológico.

Los Ixódidos, las llamadas “garrapatas duras”, con escudo dorsal, comúnmente encontradas en el perro, son los vectores clásicos de las TBD.

Por el contrario, los Argásidos (“garrapatas blandas”) son más frecuentes en las aves y pueden parasitar solo temporalmente al perro (y al hombre): al no fijarse de forma duradera, no representan un vehículo importante de TBD.

Entre las enfermedades parasitarias, los hemoparásitos Babesia sp. y Hepatozoon son los de mayor interés clínico, mientras que entre las bacterianas, Ehrlichia canis, Anaplasma platys, Anaplasma phagocytophilum, Borrelia sp. y Rickettsia conorii son las transmitidas más comúnmente.

Las garrapatas pueden transmitir también nematodos como Acanthocheilonema sp. y Cercopithifilaria, que sin embargo son de escasa relevancia clínica.

Por lo tanto, las garrapatas se consideran hoy en día auténticas “bombas biológicas”, ya que a menudo pueden estar infectadas con diversos agentes peligrosos para el hombre y los animales.

Resulta evidente, entonces, que con un rango de patógenos tan amplio y heterogéneo no pueden existir signos clínicos reconducibles genéricamente a una TBD; por ello, este término no debería utilizarse desde el punto de vista clínico. Es necesario reconocer los signos clínicos peculiares de cada una de estas infecciones, orientándose así correctamente en el proceso diagnóstico.

A continuación, presentamos una tabla con una síntesis de las alteraciones clínicas y hematológicas más comunes en cada TBD:

 

PatógenoFrecuencia de signos clínicosClínicaCambios hematológicos
Babesia sp+++Fiebre, palidez en las membranas mucosas, hemoglobinuriaAnemia regenerativa, trombocitopenia

Neutropenia

Pancitopenia

Hepatazoon canis+Fiebre, letargo, pérdida de peso, linfadenopatía, mucosas pálidas y sensibilidad muscularAnemia, neutrofilia

La gravedad está directamente relacionada con el porcentaje de granulocitos neutrófilos parasitados. Las formas clínicas suelen estar asociadas a un porcentaje de granulocitos neutrófilos parasitados > 10%

Ehrlichia canis+++Fiebre alta en formas agudas, letargo, anorexia, linfadenomegalia, esplenomegalia, conjuntivitis, aniemia graveHipergammaglobulinemia policlonal u oligoclonal, leucopenia, anemia, pancitopenia, proteinuria
Anaplasma fagocitofilo++Fiebre, letargo, anorexia, palidez de las membranas mucosas, rinorregio esplenomegaliaHipergammaglobulinemia policlonal, leucopenia
Anaplasma. Platys+++Fiebre baja, petequias, epistaxis, uveítis, linfadenomegalia moderadaTrombocitopenia cíclica
Borrelia sp+Disorexia, dolor articular de polidipsiaProteinuria, hiperazotemia, creatinamia aumentada
Ricketsia conoriiManifestaciones clínicas muy raras en algunas formas agudasNo específico

Posibles citopenias periféricas en infecciones agudas

+++: muy frecuente; ++: frecuente; +: poco frecuente; -: no presente

Para el diagnóstico etiológico, los métodos indirectos (examen serológico para la titulación de anticuerpos) están destinados exclusivamente al cribado o a excluir la enfermedad: en caso de un título negativo, una TBD es bastante improbable, a menos que se enfrente a una presentación aguda. De hecho, tras 10-15 días, debe esperarse una seroconversión evidente.

El título de anticuerpos también tiene un significado interpretativo: los títulos altos tienen más probabilidades de asociarse con manifestaciones clínicas claras, mientras que los títulos bajos pueden atribuirse simplemente a exposiciones previas al agente y no necesariamente estar asociados a una enfermedad manifesta.

Sin embargo, la certeza diagnóstica requiere la detección directa del patógeno (por citología o biología molecular – PCR) cuando sea posible, porque las infecciones subclínicas, especialmente en algunas de estas enfermedades, son muy frecuentes y la positividad de anticuerpos puede persistir durante largos periodos (meses/años) o de por vida.

La matriz ideal para realizar análisis de ADN de estos patógenos mediante PCR es la sangre periférica. En algunos casos especiales, también puede ser útil buscar otras muestras (por ejemplo, líquido sinovial en caso de sospecha de borreliosis).

Veamos algunos ejemplos de identificación microscópica en la sangre periférica:

 

Figura 1. Ejemplares de Babesia canis vogeli visibles en una mancha de sangre dentro de glóbulos rojos, que aparecen como cuerpos piriformes generalmente individuales o en pares, o menos frecuentemente en número de cuatro.

Figura 2. Hepatozoon canis gamonti es visible en manchas de sangre dentro de los granulocitos neutrófilos, con su característica forma de cápsula diáfana. La gravedad clínica está directamente relacionada con el porcentaje de granulocitos neutrófilos parasitados: porcentajes < 10% suelen asociarse a infecciones asintomáticas y, por tanto, pueden ser un hallazgo aleatorio.

Figura 3. Morula de Ehrlichia canis en un monocito de perro.

Figura 4. Morule de Anaplasma phagocytophilum en un neutrófilo de perro.

Luigi Venco, médico veterinario, especialista en EVPC, experto en parasitología de Mylav